La colaboración de Cuba, sobre
todo en el campo de la salud, comenzó en los primeros años del proceso
revolucionario, a Chile luego de un terremoto y en Argelia cuando se recuperaba
de la guerra contra la ocupación francesa.
Ya en la década de 1970, apoyada por
la Unión Soviética
y las naciones socialistas de Europa, la Isla desarrolló un fuerte programa de asistencia
en el Africa subsahariana y luego al admitir a pacientes afectados por el accidente
nuclear de Chernobil en 1986.
Pero esas fueron solo las
primeras acciones humanistas de Cuba que hoy cuenta con más personal médico
trabajando en el exterior que todas las naciones industrializadas del grupo G-8
juntas, según informaciones del portal cubano EcuRed. Luego de los huracanes
George que azotó Haití y Mitch que devastó Centroamérica, a finales de la
década de 1990, la presencia de personal médico cubano se hizo cada vez más
presente.
Los contingentes de emergencia
médica “Henry Reeve” fueron a socorrer poblaciones afectadas por desastres
naturales en lugares tan lejanos como Pakistán.
Más recientemente, el poder
económico venezolano, la fuerza calificada cubana y el liderazgo de ambas
naciones, se unieron para desatar un verdadero tsunami humanista que ya
trasciende el hemisferio occidental, una década después de iniciado el siglo
XXI.
Profesionales cubanos de la
medicina, la educación, el deporte y la construcción entre otras esferas,
apoyados en los recursos financieros de Venezuela, por iniciativa del
presidente Hugo Chávez y del líder histórico cubano Fidel Castro, han hecho más
por la promoción de los valores del socialismo en todo el mundo, que todos los
libros de filosofía e inspirados discursos de décadas anteriores.
Solamente en Venezuela hay más
de 40 mil médicos y técnicos de la salud, sin contar colaboradores en otros
sectores. Informaciones publicadas por el diario Granma el 28 de enero de 2014
afirman que en Brasil, entre enero y marzo de 2014 se completó una nómina de 11,400
especialistas de Medicina General Integral contratados por ese país
sudamericano.
Según cifras oficiales, más de 131 mil trabajadores de la salud han prestado colaboración en 66 países en las últimas cuatro décadas. .
Millones de personas hoy saben
leer y escribir por el método cubano “Yo sí puedo”. Una cantidad similar de
individuos con problemas de visión hoy reconocen a familiares y amigos, la
naturaleza que les rodea, luego de haber recuperado la luz de sus ojos, gracias
a la “Operación Milagro”, que consiste en operaciones oftalmológicas gratuitas.
Otros programas de masificación
del deporte y la cultura enriquecen hoy la vida espiritual de los pueblos del
continente, en una obra humanista de magnitud que trasciende las fronteras de
este hemisferio.
Los resultados de la benéfica
unión se concretan en millones de personas iletradas que hoy saben leer y
escribir y, sin detenerse, siguen un camino de superación sin precedente en el
Tercer Mundo, así como entre los desposeídos de algunas naciones desarrolladas.
Por otra parte, la exportación
de mano de obra calificada se ha convertido en el renglón más redituable de la
economía cubana en el primer decenio del Siglo XXI.
No solamente acude personal
médico cubano a comunidades intrincadas de la región que nunca dispusieron de
servicios médicos, sino que la Escuela Latinoamericana
de Ciencias Médicas que forma en Cuba a estudiantes de decenas de países y extendió
sus alas a todos los parajes donde van los galenos cubanos, para formar
personal médico local que trabajará junto a graduados originarios de esas
naciones que estudiaron en Cuba.
Desafío
con fuerza de huracán
A Cuba no le preocupa poder
cubrir sus necesidades internas de personal médico porque tiene una de las más
altas tasas de doctores per cápita y de galenos en formación. Sin embargo, el
reto que se avecina aceleradamente es el envejecimiento de la población cubana,
cuyo 18.3 por ciento ya es mayor de 60 años, de acuerdo con el Censo de
Población y Vivienda de 2012.
Con dos millones 41 mil 392
adultos de más de 60 años, Cuba es uno de los países más envejecidos de América
Latina, lo que impone al gobierno la urgente tarea de prepararse porque a dos
años vista estará disminuyendo el grupo etáreo de 0-14 y aumentando el de
mayores de 60, lo que implica que no habrá reposición demográfica y se
producirá una caída en la población económicamente activa.
En la segunda sesión del
parlamento efectuada en diciembre de 2013, se dio a conocer la proyección que
ya en 2021 serán más las personas que salen de la edad laboral que las que
entran y en 2026 morirán más de las que nacen. Si ahora los mayores de 60
representan uno de cada cinco cubanos, en el 2030 serán tres de cada diez,
equivalente al 30.3 por ciento, mientras en 2050, sumarán 3.5 millones de
cubanos los mayores de 60.
De acuerdo con el doctor
Alberto Fernández Seco, Jefe del Departamento de Adulto Mayor, Asistencia
Social y Salud Mental en una entrevista para el diario Granma, publicada en
noviembre de 2013, el sistema de salud tiene 279 especialistas en geriatría y
gerontología y 137 residentes que están en formación.
Más importante que lo anterior,
dijo, es preparar a los especialistas, técnicos y personal de servicio que
laboran directamente con el adulto mayor, afirmó el funcionario. Otro foco de
alarma es que unos 130 mil cubanos padecen de Alzheimer y, según estimados
oficiales, la cantidad de ancianos con demencia senil puede aumentar hasta 300
mil para el año 2040.
Las necesidades de los ancianos
y discapacitados urgen de una infraestructura que facilite la vida y el
movimiento de estas personas. Es preciso, además, crear actividades manuales intelectuales y recreativas para mejorar su
calidad de vida.
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