viernes, 28 de marzo de 2014

Un tsunami humanista


La colaboración de Cuba, sobre todo en el campo de la salud, comenzó en los primeros años del proceso revolucionario, a Chile luego de un terremoto y en Argelia cuando se recuperaba de la guerra contra la ocupación francesa. 
   Ya en la década de 1970, apoyada por la Unión Soviética y las naciones socialistas de Europa, la Isla desarrolló un fuerte programa de asistencia en el Africa subsahariana y luego al admitir a pacientes afectados por el accidente nuclear de Chernobil en 1986.
   Pero esas fueron solo las primeras acciones humanistas de Cuba que hoy cuenta con más personal médico trabajando en el exterior que todas las naciones industrializadas del grupo G-8 juntas, según informaciones del portal cubano EcuRed. Luego de los huracanes George que azotó Haití y Mitch que devastó Centroamérica, a finales de la década de 1990, la presencia de personal médico cubano se hizo cada vez más presente.
   Los contingentes de emergencia médica “Henry Reeve” fueron a socorrer poblaciones afectadas por desastres naturales en lugares tan lejanos como Pakistán.
   Más recientemente, el poder económico venezolano, la fuerza calificada cubana y el liderazgo de ambas naciones, se unieron para desatar un verdadero tsunami humanista que ya trasciende el hemisferio occidental, una década después de iniciado el siglo XXI.
   Profesionales cubanos de la medicina, la educación, el deporte y la construcción entre otras esferas, apoyados en los recursos financieros de Venezuela, por iniciativa del presidente Hugo Chávez y del líder histórico cubano Fidel Castro, han hecho más por la promoción de los valores del socialismo en todo el mundo, que todos los libros de filosofía e inspirados discursos de décadas anteriores.
   Solamente en Venezuela hay más de 40 mil médicos y técnicos de la salud, sin contar colaboradores en otros sectores. Informaciones publicadas por el diario Granma el 28 de enero de 2014 afirman que en Brasil, entre enero y marzo de 2014 se completó una nómina de 11,400 especialistas de Medicina General Integral contratados por ese país sudamericano.
   Según cifras oficiales, más de 131 mil trabajadores de la salud han prestado colaboración en 66 países en las últimas cuatro décadas. . 
   Millones de personas hoy saben leer y escribir por el método cubano “Yo sí puedo”. Una cantidad similar de individuos con problemas de visión hoy reconocen a familiares y amigos, la naturaleza que les rodea, luego de haber recuperado la luz de sus ojos, gracias a la “Operación Milagro”, que consiste en operaciones oftalmológicas gratuitas.
   Otros programas de masificación del deporte y la cultura enriquecen hoy la vida espiritual de los pueblos del continente, en una obra humanista de magnitud que trasciende las fronteras de este hemisferio.
   Los resultados de la benéfica unión se concretan en millones de personas iletradas que hoy saben leer y escribir y, sin detenerse, siguen un camino de superación sin precedente en el Tercer Mundo, así como entre los desposeídos de algunas naciones desarrolladas.
   Por otra parte, la exportación de mano de obra calificada se ha convertido en el renglón más redituable de la economía cubana en el primer decenio del Siglo XXI.
   No solamente acude personal médico cubano a comunidades intrincadas de la región que nunca dispusieron de servicios médicos, sino que la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas que forma en Cuba a estudiantes de decenas de países y extendió sus alas a todos los parajes donde van los galenos cubanos, para formar personal médico local que trabajará junto a graduados originarios de esas naciones que estudiaron en Cuba.
Desafío con fuerza de huracán
   A Cuba no le preocupa poder cubrir sus necesidades internas de personal médico porque tiene una de las más altas tasas de doctores per cápita y de galenos en formación. Sin embargo, el reto que se avecina aceleradamente es el envejecimiento de la población cubana, cuyo 18.3 por ciento ya es mayor de 60 años, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 2012.
   Con dos millones 41 mil 392 adultos de más de 60 años, Cuba es uno de los países más envejecidos de América Latina, lo que impone al gobierno la urgente tarea de prepararse porque a dos años vista estará disminuyendo el grupo etáreo de 0-14 y aumentando el de mayores de 60, lo que implica que no habrá reposición demográfica y se producirá una caída en la población económicamente activa.
   En la segunda sesión del parlamento efectuada en diciembre de 2013, se dio a conocer la proyección que ya en 2021 serán más las personas que salen de la edad laboral que las que entran y en 2026 morirán más de las que nacen. Si ahora los mayores de 60 representan uno de cada cinco cubanos, en el 2030 serán tres de cada diez, equivalente al 30.3 por ciento, mientras en 2050, sumarán 3.5 millones de cubanos los mayores de 60.  
De acuerdo con el doctor Alberto Fernández Seco, Jefe del Departamento de Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental en una entrevista para el diario Granma, publicada en noviembre de 2013, el sistema de salud tiene 279 especialistas en geriatría y gerontología y 137 residentes que están en formación.
Más importante que lo anterior, dijo, es preparar a los especialistas, técnicos y personal de servicio que laboran directamente con el adulto mayor, afirmó el funcionario. Otro foco de alarma es que unos 130 mil cubanos padecen de Alzheimer y, según estimados oficiales, la cantidad de ancianos con demencia senil puede aumentar hasta 300 mil para el año 2040.
Las necesidades de los ancianos y discapacitados urgen de una infraestructura que facilite la vida y el movimiento de estas personas. Es preciso, además,  crear actividades manuales  intelectuales y recreativas para mejorar su calidad de vida.

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