viernes, 28 de marzo de 2014

Un tsunami humanista


La colaboración de Cuba, sobre todo en el campo de la salud, comenzó en los primeros años del proceso revolucionario, a Chile luego de un terremoto y en Argelia cuando se recuperaba de la guerra contra la ocupación francesa. 
   Ya en la década de 1970, apoyada por la Unión Soviética y las naciones socialistas de Europa, la Isla desarrolló un fuerte programa de asistencia en el Africa subsahariana y luego al admitir a pacientes afectados por el accidente nuclear de Chernobil en 1986.
   Pero esas fueron solo las primeras acciones humanistas de Cuba que hoy cuenta con más personal médico trabajando en el exterior que todas las naciones industrializadas del grupo G-8 juntas, según informaciones del portal cubano EcuRed. Luego de los huracanes George que azotó Haití y Mitch que devastó Centroamérica, a finales de la década de 1990, la presencia de personal médico cubano se hizo cada vez más presente.
   Los contingentes de emergencia médica “Henry Reeve” fueron a socorrer poblaciones afectadas por desastres naturales en lugares tan lejanos como Pakistán.
   Más recientemente, el poder económico venezolano, la fuerza calificada cubana y el liderazgo de ambas naciones, se unieron para desatar un verdadero tsunami humanista que ya trasciende el hemisferio occidental, una década después de iniciado el siglo XXI.
   Profesionales cubanos de la medicina, la educación, el deporte y la construcción entre otras esferas, apoyados en los recursos financieros de Venezuela, por iniciativa del presidente Hugo Chávez y del líder histórico cubano Fidel Castro, han hecho más por la promoción de los valores del socialismo en todo el mundo, que todos los libros de filosofía e inspirados discursos de décadas anteriores.
   Solamente en Venezuela hay más de 40 mil médicos y técnicos de la salud, sin contar colaboradores en otros sectores. Informaciones publicadas por el diario Granma el 28 de enero de 2014 afirman que en Brasil, entre enero y marzo de 2014 se completó una nómina de 11,400 especialistas de Medicina General Integral contratados por ese país sudamericano.
   Según cifras oficiales, más de 131 mil trabajadores de la salud han prestado colaboración en 66 países en las últimas cuatro décadas. . 
   Millones de personas hoy saben leer y escribir por el método cubano “Yo sí puedo”. Una cantidad similar de individuos con problemas de visión hoy reconocen a familiares y amigos, la naturaleza que les rodea, luego de haber recuperado la luz de sus ojos, gracias a la “Operación Milagro”, que consiste en operaciones oftalmológicas gratuitas.
   Otros programas de masificación del deporte y la cultura enriquecen hoy la vida espiritual de los pueblos del continente, en una obra humanista de magnitud que trasciende las fronteras de este hemisferio.
   Los resultados de la benéfica unión se concretan en millones de personas iletradas que hoy saben leer y escribir y, sin detenerse, siguen un camino de superación sin precedente en el Tercer Mundo, así como entre los desposeídos de algunas naciones desarrolladas.
   Por otra parte, la exportación de mano de obra calificada se ha convertido en el renglón más redituable de la economía cubana en el primer decenio del Siglo XXI.
   No solamente acude personal médico cubano a comunidades intrincadas de la región que nunca dispusieron de servicios médicos, sino que la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas que forma en Cuba a estudiantes de decenas de países y extendió sus alas a todos los parajes donde van los galenos cubanos, para formar personal médico local que trabajará junto a graduados originarios de esas naciones que estudiaron en Cuba.
Desafío con fuerza de huracán
   A Cuba no le preocupa poder cubrir sus necesidades internas de personal médico porque tiene una de las más altas tasas de doctores per cápita y de galenos en formación. Sin embargo, el reto que se avecina aceleradamente es el envejecimiento de la población cubana, cuyo 18.3 por ciento ya es mayor de 60 años, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 2012.
   Con dos millones 41 mil 392 adultos de más de 60 años, Cuba es uno de los países más envejecidos de América Latina, lo que impone al gobierno la urgente tarea de prepararse porque a dos años vista estará disminuyendo el grupo etáreo de 0-14 y aumentando el de mayores de 60, lo que implica que no habrá reposición demográfica y se producirá una caída en la población económicamente activa.
   En la segunda sesión del parlamento efectuada en diciembre de 2013, se dio a conocer la proyección que ya en 2021 serán más las personas que salen de la edad laboral que las que entran y en 2026 morirán más de las que nacen. Si ahora los mayores de 60 representan uno de cada cinco cubanos, en el 2030 serán tres de cada diez, equivalente al 30.3 por ciento, mientras en 2050, sumarán 3.5 millones de cubanos los mayores de 60.  
De acuerdo con el doctor Alberto Fernández Seco, Jefe del Departamento de Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental en una entrevista para el diario Granma, publicada en noviembre de 2013, el sistema de salud tiene 279 especialistas en geriatría y gerontología y 137 residentes que están en formación.
Más importante que lo anterior, dijo, es preparar a los especialistas, técnicos y personal de servicio que laboran directamente con el adulto mayor, afirmó el funcionario. Otro foco de alarma es que unos 130 mil cubanos padecen de Alzheimer y, según estimados oficiales, la cantidad de ancianos con demencia senil puede aumentar hasta 300 mil para el año 2040.
Las necesidades de los ancianos y discapacitados urgen de una infraestructura que facilite la vida y el movimiento de estas personas. Es preciso, además,  crear actividades manuales  intelectuales y recreativas para mejorar su calidad de vida.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El sustento de los cubanos


Fuera de Cuba se especula mucho sobre cómo viven sus habitantes. De ahí que la mayoría de los que visitan la isla por primera vez se sorprenda agradablemente y los menos, quizás se decepcionen.
Los que viven esta realidad enfrentan cotidianamente las penurias de un país en desarrollo, que ostenta altos índices de salud y educación, pero se sitúa entre los de más bajos ingresos per cápita del mundo. Para las estadísticas internacionales, sólo cuentan los ingresos por salarios recibidos y no se agregan otros beneficios como los servicios de educación y atención médica, que son gratuitos, subsidios de algunos alimentos de la canasta básica y medicamentos.
No sólo la idiosincrasia del cubano muestra el impacto de lo real maravilloso. El término acuñado por autores y pintores de esta Isla se hace evidente en todos los ámbitos de la sociedad.
Por ejemplo, no hay suficiente producción nacional de alimentos, los precios de éstos son altos y son bajos los ingresos, pero las autoridades sanitarias se quejan del aumento de la obesidad entre los cubanos. Claro que la explicación está en hábitos alimenticios no saludables apoyados por falta de recursos para cambiarlos, con la compra de más frutas y vegetales, describiéndose así un círculo vicioso.
Las tiendas, incluyendo las de venta en divisas, padecen un notorio desabastecimiento y, sin embargo, la mayoría de los habitantes de este país se viste a la moda, aunque la ropa y el calzado no sean de marca ni de buena calidad.
Quizás porque nada es lo que parece en este país, sus enemigos no han logrado descifrar el código interior que mueve a los cubanos. 
El desarrollo de Cuba, en el último medio siglo, podría decirse que se ha ido casi todo para el cerebro de sus habitantes. El boom de la biotecnología, los biofármacos y la formación de profesionales de alta calificación han convertido el quehacer científico y los recursos humanos en los rubros exportables más valiosos de la economía.
Ahora hasta los más humildes puestos de trabajo requieren en su nomenclatura que el empleado tenga vencido un nivel de  12 grados o bachillerato. Por el nivel educacional y altos índices de salud, así como el desarrollo de su cultura, Cuba podría considerarse un país del primer mundo.
Sin embargo, sus avances en algunas ramas descuidaron  otros sectores muy importantes. La tierra, fértil y pródiga, no produce suficientes alimentos ni en el surtido necesario para nutrir adecuadamente a los cubanos. Por ese motivo, el país debe gastar anualmente casi dos mil millones de dólares en importación de alimentos.
Si se añaden otros dos mil millones de la factura petrolera, la cantidad deja un estrecho margen para otras importaciones, cuyo total supera el de las exportaciones.
Con la elevación de la escolaridad, ha ido descendiendo la tasa de natalidad, al punto que en los próximos años serán más los ciudadanos que abandonan la edad laboral que los que se incorporan a ella. Problemas económicos como los bajos salarios y la falta de vivienda también influyen.
El alto déficit de viviendas se une al estado de regular a malo en que se encuentra el 80 por ciento de los espacios habitables, sobre todo en la ciudad de La Habana.
La actualización del modelo económico cubano, que carece de otra denominación por ser una mezcla de objetivos socialistas y algunos mecanismos de mercado, ha mantenido bajo el nivel medio salarial que alcanza cada vez menos a cubrir el alza de precios de productos y servicios.
Economistas concuerdan que tampoco es aconsejable el aumento de salarios mientras exista déficit en la producción nacional de alimentos y artículos de primera necesidad y persista un bajo índice de productividad. Otros especialistas, sin embargo, favorecen el  incremento de salarios para interesar más al trabajador e incrementar la producción.
La salida dada en el corto plazo a esta situación fue una mayor apertura a la iniciativa individual y cooperativa, en la agricultura, el comercio y los servicios. El sector público, entretanto, está llamado a adelgazar en un millón o más puestos de trabajo, proceso que empezó desde 2011.
La eliminación de esas plazas en el sector estatal da la opción a sus antiguos ocupantes de recalificarse en otro trabajo o pasar al sector privado, en forma de cooperativas o empleos por cuenta propia, que ya ocupa a más de 436 mil personas.
La dieta del cubano ha evolucionado, sobre todo entre los de más altos ingresos, hacia una alimentación más racional, que incluye más frutas y vegetales, productos que, en proporción, son más caros que las carnes.
Para los de más bajos ingresos, la dieta ha derivado sin remedio hacia la comida menos nutritiva como pizzas, pastas, hamburguesas y otras frituras callejeras, que exceden los niveles aconsejables de grasa, sal y azúcar. El huevo, el arroz y los frijoles son la fuente principal de nutrientes para el segmento más desposeído de la población.
Azúcar es otro elemento del cual se abusa. En Cuba se consumen unos 57 kilogramos per cápita al año, uno de los más altos del mundo.
De ahí el alto índice de enfermedades cardiovasculares, diabetes e hipertensión que se registra en el país. Es cierto que las comparaciones que habitualmente se hacen de Cuba, omiten la realidad que es un país pequeño, pobre y sometido a las presiones del bloqueo de Estados Unidos desde hace más de medio siglo.
No se compara a Cuba, incluso entre los nacionales, con países de recursos y condiciones similares. Al convertir a dólares estadounidenses el salario de los cubanos, no se tienen en cuenta los servicios gratuitos y de acceso universal que recibe la población, como la salud y la educación, sea cual fuere su posición económica.
Por otra parte, aunque está llamada a desaparecer en un plazo más breve que largo, la distribución mensual de alimentos subsidiados o “libreta de abastecimiento” que ya cumplió 50 años de creada, es el salvavidas de los consumidores más pobres.
Las asignaciones por esta vía alcanzan para comer unos 10 a 12 días. Luego queda la opción a los consumidores de acudir al mercado agropecuario, que ahora dejó de ser estatal, ya que todos pasaron al régimen de precios por oferta y demanda.
Por otra parte, ha resultado vergonzoso para dirigentes cubanos reconocer que países como Vietnam, devastado su territorio por una guerra y por productos químicos como el napalm y el agente naranja, hoy esté entre los primeros exportadores de café y arroz del mundo, desarrollo alcanzado con colaboración de Cuba.
Otros países del Caribe, América Latina, Africa y Asia agradecen a científicos cubanos sus investigaciones sobre caña de azúcar y otros cultivos, que aplicados en esas naciones han tenido sorprendentes resultados. A pesar de esas evidencias, las investigaciones científicas cubanas no son aplicadas en la Isla, a veces por falta de visión de futuro u obstáculos burocráticos.
El promedio salarial del cubano, según datos oficiales, se situaba en 2011 en unos 455 pesos cubanos (equivalente a 18.25 USD). Entre los médicos, el promedio salarial es de unos 600 pesos (23 dólares), al que se agregan incrementos según el nivel de formación, grados científicos y la categoría de las instituciones sanitarias.
Los oficios mejor pagados incluyen al de la construcción, con el sueldo básico más alto del sector estatal, de 566 pesos (unos 22.50 dólares). Los periodistas ganan como promedio entre 450 y 500 pesos. Este nivel salarial, aunque algo superior al promedio nacional, no alcanza a cubrir los gastos de una persona, mucho menos de una familia de cuatro.
Cálculos realizados en 2007 por economistas locales situaban en mil 200 pesos el costo de la canasta básica o artículos y servicios de primera necesidad. Este nivel de ingresos sólo lo reciben en 2013 cooperativistas agrícolas, obreros de industrias que cobran a destajo, arrendatarios y trabajadores por cuenta propia.
En el caso de la vivienda, los cubanos pueden tener casas rentadas al Estado o propias. En el primer caso, las tarifas equivalen al 10 por ciento del salario de la persona a cuyo nombre está asignado el inmueble, pero la proporción de personas que hoy son propietarios de su vivienda aumentó significativamente hasta convertirse en la mayoría.
Como se deduce de lo anterior, los ingresos de los cubanos casi en ningún caso cubren los gastos de alimentos y vivienda. ¿Y dónde quedan los acápites de ropa, calzado y recreación?
Ahí entran a jugar los que reciben pagos en  Pesos Convertibles como en el sector del turismo, entradas por otros empleos, trabajos por cuenta propia y “la lucha”, cubanismo que designa las formas ilegales de ganarse la vida, así como las remesas de familiares y amigos en el exterior, que cálculos extraoficiales estimaban en 2011, en unos mil millones de dólares anuales.
Sustento espiritual
El cubano podrá carecer de comida y bienes materiales, pero es generador ilimitado de alimentos para el espíritu como la música, el arte y el humor. Hasta el menos fanático de ese menú recuerda con cariño canciones que cantaban sus padres y sus abuelos, en la adolescencia tuvo temas que lo acompañan todavía hoy como señales de amores y amigos inolvidables, así como un extenso refranero renovado por cada generación.
En lo personal, asocio a mi padre con la canción que empezaba así: “En el tronco de un árbol una niña…” y el repertorio del Trío Matamoros, mientras las melodías de “Los Chavales de España” eran las preferidas de mi madre.
Por mi parte puedo identificar etapas de mi vida con la música que estaba de moda. A mi regreso de Estados Unidos, aprecié cómo se extendió la preferencia de la juventud por el rock and roll, aunque a la hora de bailar se mantenía fiel a la Orquesta Riverside, el Cha-cha-chá de Enrique Jorrín y la orquesta Aragón. El bolero hizo estragos entre los enamorados, con el chileno Lucho Gatica, Lino Borges, Laíto y Ñico Membiela. 
El movimiento del “feeling” acaparó desde mediados de los 50 los espacios radiales y televisivos con José Antonio Méndez,  los cuartetos “Las d´Aida”, el de Meme Solís y solistas como Fernando Alvarez y el dúo de Clara y Mario.
A la hora de bailar, sin embargo, el estilo Casino se impuso, sobre todo entre grupos de barrio, con coreografías, siguiendo el ritmo de orquestas como la Aragón, Jorrín y la Riverside. Los carnavales de 1964 ya vieron en pleno, pero no muy duradero auge, a Pello el Afrokán y su ritmo Mozambique.
Al final de esa década recuerdo que se destacaron las canciones de Camilo Sexto, Nelson Ned y Roberto Carlos. De este último, Blanca Palidez marcó mi noviazgo con Gastón. En ese tiempo se hizo famoso el twist difundido por los Beatles, cuarteto británico llamado a revolucionar la música popular en todo el mundo, aunque en Cuba sus temas fueron marginados de la radio, televisión y centros nocturnos por una política oficial equivocada.
Ya en los 80 este rechazo había sido aplastado por la realidad y se apoderaron de la preferencia juvenil además de los Beatles, los jamaicanos Boney M, Bob Marley y su auténtico reggae, los suecos Abba, Kool and the Gang, Madonna y Michael Jackson de Estados Unidos.
Pero la crónica bailable de lo sucedido en medio siglo en Cuba fue compuesta por las agrupaciones del holguinero Juan Formell y los Van Van, Adalberto Alvarez y su Son 14, entre otros, con los dicharachos populares de la época.
Estandartes de cinco décadas de Revolución fueron las canciones de  la Nueva Trova, surgida en el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC y protegida por Haydée Santamaría y Casa de las Américas. Nacidos del proceso revolucionario, estos jóvenes engendraron la canción comprometida con su tiempo, aunque fueron rechazados por temores políticos infundados en sus inicios. Como fuego por la pradera, expandió las ideas del cambio por todo el continente.. Los nombres de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, los ya desaparecidos Noel Nicola, Sara González y Santiago Feliú, junto a los más recientes Polito Ibáñez, Israel Rojas con Buena Fé, Juego de Manos, entre otros, se unieron a la frescura y candidez campesina de Polo Montañez y Arnaldo y su Talismán o el humor contra lo mal hecho de Virulo.
El cine, con su impacto visual, unido a bandas sonoras reconocidas hasta hoy como las de los filmes Lucía y Clandestinos, también dejaron su huella imperecedera en el quehacer artístico nacional. Fresa y Chocolate (nominada para Mejor Filme Extranjero en los Oscar de fines del siglo pasado), Se Permuta, Los Dioses Rotos, Viva Cuba y la más reciente Conducta muestran los conflictos morales y división de las familias que enfrenta un proceso como el cubano.
El Festival del Nuevo Cine Latinoamericano es polo de atracción de los protagonistas del Séptimo Arte no solo de la región, sino de Europa y Norteamérica. El turismo cultural florece también con los Festivales Internacionales de Ballet, atraído por la fama de Cuba en la danza y la coreografía.
El arte escénico tiene igualmente un lugar destacado en  las opciones escogidas por el público para su entretenimiento. Compañías de muchos países participan en  eventos que ya se han hecho imprescindibles como Mayo Teatral o el certamen de Monólogos.
El humor proverbial del cubano ha enfrentado no pocos escollos y persecuciones para llegar a un público donde esta expresión artística es la más gustada. El humor político, tan apreciado antes de 1959, tuvo que camuflarse para evadir la censura en escenarios humorísticos.
El personaje más popular en la década del 60, Bernabé (Enrique Arredondo), una vez amenazó al nieto en un sketch humorístico televisivo, que si no se comía la comida, le pondría los muñequitos de palo. Esos animados que habitualmente pasaban por la televisión, eran de procedencia rusa y por hacer esa referencia, fue amonestado. Es preciso explicar que la producción local de dibujos animados era incipiente y los preferidos por la grey infantil eran los de Walt Disney, muchas veces descartados por la programación debido a su origen estadounidense. Dos décadas después, este sector empezó a gozar de más libertad en la crítica a malos hábitos y actitudes de dirigentes administrativos y ciertos colectivos laborales de los servicios, a través del programa Deja que yo te cuente. 
Los grupos humorísticos han aumentado, lo que ha permitido incrementar la oferta de espectáculos en teatros y centros nocturnos. Sin embargo, no fue hasta ahora que surgió un personaje tan espontáneo y representativo del humor popular como el Bernabé de los 60-70. Acaparador de la teleaudiencia del siglo XXI, Pánfilo, interpretado por Luis Daniel Silva, en un espacio bautizado Vivir del Cuento acostumbra a introducir bocadillos con todo lo que se comenta en la calle en esa semana.
Pánfilo tampoco ha estado exento de censura a sus chistes, pero considero que corren aires más frescos para el humor, quizás la más eficaz válvula de escape a las insatisfacciones de los cubanos.

lunes, 3 de marzo de 2014

Educación en Reparación


El más reciente estreno fílmico cubano, Conducta, ha conmovido a los espectadores grandes y chicos, poque no sólo, como se dice, ha puesto el dedo en la llaga, sino que también indica por dónde deben ir los trabajos de reconstrucción de este sector tan importante.
Una de las conquistas sociales más reconocidas de Cuba, desde 1959 hasta el 2013, es el desarrollo de la educación no sólo de sus habitantes sino de jóvenes extranjeros que han cursado estudios en Cuba y la colaboración de la Isla fuera de sus fronteras. Pero no dejan de haber preocupaciones por las manchas de ese sol.
Más de medio siglo de injusticia social prevaleciente durante toda la república neocolonial no permitió entonces un cambio sustancial en un país que con poco más de 6 millones de habitantes, tenía alrededor de un millón de analfabetos en 1959.
Gracias a la campaña de alfabetización, emprendida por 100 mil escolares, universitarios, profesores y trabajadores que se integraron a esa labor en campos y ciudades, el país logró disminuir el número de ciudadanos que no sabían leer y escribir hasta el dos por ciento, proporción que le valió el reconocimiento de la UNESCO como “territorio libre de analfabetismo”.
De esa época es la frase del líder Fidel Castro: “Lee, no creas”. Entre las primeras ediciones de la Imprenta Nacional de Cuba estuvieron obras de la literatura universal como El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes y Saavedra, Los Miserables de Víctor Hugo, Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde, El Siglo de las Luces de Alejo Carpentier y La Edad de Oro de José Martí.
Gracias a la revolución educacional, accedí yo en 1963 a un curso preparatorio de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de La Habana, después de aprobar un examen de ingreso que incluyó preguntas de matemática, español, historia y derecho internacional.
Para mí, que no había cursado bachillerato, sino apenas una versión americanizada mucho menos exigente, conocida como High School, fue todo un desafío. El haber aprobado ese examen de ingreso lo debo a las hermanas Victoria, Caridad y Marta De Brosse, toda una institución en la preparación de jóvenes para el ingreso a la Universidad o los exámenes del pre-universitario en el barrio de Santos Suárez.
El Ché en 1963 en palabras pronunciadas ante profesores y estudiantes de la Universidad Central de Las Villas, llamó a que los centros de educación superior se pintaran de negro, mulato, trabajadores, campesinos y de mujeres.
De tres universidades existentes en el país hace 55 años, hoy existen 67 instituciones de estudios superiores donde estudian más de 250 mil alumnos en 100 carreras. Otras 120 entidades de ciencia e innovación tecnológica y otros centros, representados en todas las provincias y municipios ofrecen cursos de nivel superior, según cifras oficiales.
El 64 por ciento de los graduados hasta 2011 eran mujeres, señaló el ex ministro de Educación Superior y hoy Vicepresidente primero del Consejo de Estado, Miguel Díaz- Canel.
Miles de miembros del Ejército Rebelde fueron enviados a estudiar para vencer el sexto y luego el noveno grado de instrucción. Se puso énfasis en la formación de maestros y de todas las provincias fueron jóvenes entusiastas a la Escuela de Minas del Frío en la Sierra Maestra, que empezó a funcionar desde la lucha armada.
Pero los planes del gobierno requerían con urgencia la multiplicación de centros de educación a los distintos niveles y miles de profesores, provocando una caída en el nivel de los maestros, formados en cursos “emergentes”.
La falta de libros fuera de los textos y el menosprecio a la ortografía, fue deteriorando el idioma hasta verse con frecuencia errores graves en la escritura y la expresión oral de maestros, estudiantes y la sociedad en general.
En algunos casos, como el de mi nieta, a pesar de la preocupación de la familia, los estudiantes se desinteresaron en alcanzar estudios superiores debido a la falta de orientación profesional, el bajo nivel de profesores que mostraban tener menos conocimientos que sus educandos y también, por qué no, el bajo nivel salarial de los profesionales frente a los mayores ingresos que rendían los oficios
Otra medida que afectó la educación fue la de establecer salarios más altos para los maestros emergentes que el de los profesores calificados, sin tener en cuenta el nivel y los compromisos familiares de estos últimos.
La buena intención martiana de acompañar el estudio y el trabajo en los niveles secundario y preuniversitario se enfrentó a la falta de interés de los estudiantes en labores agrícolas, cuyo fruto no veían o estaban mal dirigidas, haciendo a las escuelas en el campo demasiado costosas para el Estado, por los gastos en transporte, alimentación y habilitación de los alumnos, la mayoría de procedencia urbana.
Luego se produjo cierta recuperación en la disponibilidad de profesores con la exhortación a maestros ya retirados a incorporarse de nuevo a las aulas, pagándoles su salario además de la pensión de jubilados.
Durante décadas, el reconocimiento social se había orientado casi exclusivamente a los graduados universitarios y a los que triunfaban en el deporte, las artes y la literatura, considerando inferiores al resto de las ocupaciones como los oficios, el comercio, los contadores, financistas y personal de oficina.
Los exámenes de ingreso a las universidades permitieron mantener el nivel adecuado de conocimientos entre los nuevos ingresos, al tiempo que obligó a los que desaprobaron a mirar hacia un futuro como obreros calificados, la computación, la enfermería y técnicas de la salud, entre otras ocupaciones sedientas de mano de obra.
Por su parte, el auge del trabajo por cuenta propia dio una nueva dimensión y reconocimiento social a las actividades de chóferes, mecánicos, torneros, carpinteros, reparaciones en general y constructores.
Los institutos politécnicos y de oficios vuelven a florecer, se empiezan a ver más recursos estatales destinados a estos centros de especialidades, con laboratorios y talleres. Se relacionan más estrechamente las empresas con la mano de obra que necesitan aún antes de graduarse.
La enseñanza artística sufrió la misma suerte que los politécnicos. Sólo ahora empiezan a tener instalaciones restauradas e insumos para desarrollar estas carreras en la danza, el teatro, las artes plásticas y la música.
En el caso de la formación de deportistas y profesores de educación física, la masividad inicial sentó las bases de un desarrollo que llevó a Cuba a los podios mundiales de premiación en juegos regionales, panamericanos y mundiales. La selección de futuros atletas en la base declinó ante la falta de recursos y aunque ahora se trata de rescatar esta política, esto se traduce en una carencia de campeones en juegos internacionales.
La educación especial para niños con retraso, autismo y discapacidades físico-motoras, que ha sido objeto de reconocimientos al Estado cubano por las Naciones Unidas, la UNESCO y en todo el mundo, también sufrió los embates de la crisis y el bloqueo. En este sentido es preciso reconocer también el paliativo que han significado las donaciones de organizaciones religiosas, sociedades de inmigrantes y organismos internacionales.
En esta esfera tengo un caso muy cercano en mi vecina María Elena Duarte, cuyo hijo mayor Marcos, nació con síndrome Down. Aparte de ser atendido por el servicio  primario de salud, el niño fue a La Castellana, institución que en el municipio de Diez de Octubre atiende esta y otras discapacidades físico-motoras. Marcos aprendió a leer y escribir, alcanzando los conocimientos de un escolar de primaria, mientras la madre recibe una pensión por el hijo, ya que ella se dedicó por entero al cuidado de su niño.
María Elena tuvo otro hijo sano con otra pareja, Carlos. Gracias al amor que ella ha depositado en ambos y los consejos especializados de los educadores de La Castellana, Marcos es un joven sociable, simpático, bailador. Tan es así que su curriculum forma parte de una base de datos del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC) y ya ha actuado en dos cortometrajes: La Piscina y El Carro Azul.  
Como resultado del desarrollo de la educación, con énfasis en la formación de profesionales en el período 1960-2010, en diversos tipos de cursos, desde los más tradicionales con estudiantes a tiempo completo en los cursos diurnos, hasta diversas modalidades de cursos para trabajadores y cursos de educación a distancia, en agosto de 2010 se superó la cifra de un millón de graduados universitarios en el país.
Se puede considerar encomiable a una nación que no ha dejado de estar, en igual período, acosada y bloqueada económicamente, azotada por devastadores huracanes, entre otros problemas climáticos y políticas internas erradas, 
Cuba tiene el 10 por ciento de su población con nivel universitario. Por otra parte, la contratación de profesionales de alta calificación en el exterior, ha hecho de este sector el que más divisas ingresa al país, seguido por la biofarmacéutica, el níquel, el azúcar, los habanos y el ron.